martes, 16 de febrero de 2010

H

¡Ay! Mi maravilla, mi obra maestra, mi perfecta creación. ¿Cómo después de que te he creado inmejorable, te vayas? Te cultivé con todos los signos de la perfección ¡Cuánto trabajo me costó llegar hasta aquí! Y ahora me das la espalda, después de todo te dignas a apartarte de mí. ¡Yo! Hice que cada paso que das ahora, se convierta en música para los que te ven pasar. Que cada sonido emitido por tu boca sea claro y deleitoso para todo aquel que te escucha. La forma en la que comes, convertí cada movimiento tuyo al realizar tu ingestión, en un arte. Tu vocabulario tan vasto, sin zafiedades, tu dicción, tu ortografía, tus recitales, tus expresiones faciales… Todo esto que te he dado para mi es perfecto. Ahora se me es arrebatado por alguien que no te ha inculcado nada parecido. Te has dejado ensordecer y te has cegado. Hice maravillosa tu inteligencia ¿Porqué no te das cuenta ahora? Quiero que cuando me dejes instruyas todo lo que hice por ti a los seres que próximamente se convertirán en tu dicha. No hay nadie digno de tenerte, aún así, con lo perfecta que te hice, me quedaré un poco convencido de tu elección. Totalmente resignado, te dejaré partir sólo por esta vez, esperando que en la próxima tú seas la que me vea marchar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario